domingo, octubre 23, 2005

Social. El Observador


Columnista del diario de Pipi Quemados

De Boedo vengo, hay que pedo tengo, no soy del Cicloooon. Miércoles, 19 de Octubre, son las seis y media de la mañana, y alegremente le pongo letra, a esas carcajadas horripilantes que seguramente, significarán en idioma gorrión o calandria. “Arriba todos, mamíferos soquetes”.

Es una mañana particular, a mis treinta y cinco años de edad, puedo asegurar que mientras analizaba cada porción de tarta de choclo que descansaba sobre el pavimento de la Avenida Cabildo del barrio de Belgrano y expelaba por la boca, el último gas de mi quejoso estómago, comprendí cuál era mi verdadera misión en esta vida. Postergaría mi lucha en el Movimiento, Dulce sabor para la prevención del Glaucoma por que mi responsabilidad ciudadana ya no era suficiente. Optaría por un camino mucho mas enriquecedor como lo es el estudio de la estructura y la función de los actores sociales. Un observador. Un hombre de cojones.


Mi primera Misión: Porteros. Muy pronto.